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A 50 años de un hito: el Campeonato Argentino de Remo en el Paraná Rowing Club

Noticias / Últimas Novedades / 14 de Octubre de 2021

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El 16 de octubre de 1971 la ciudad recibía a los cultores más representativos del remo nacional y se desplegaba la 133 Regata Internacional y el XIV Campeonato Argentino de Cadetes donde el Ocho del PRC descolló por su perfomance. Un recuerdo de lo que fue un puntapié para la inserción nacional del remo paranaense y una saga imborrable de éxitos deportivos.

Cuando este sábado 16 de octubre de 2021 el sol se despierte iluminando las estelas que deja la corriente sobre la superficie del río Paraná, en su vera izquierda, nuestro querido Paraná Rowing Club abrazará el tiempo y en su regazo y se aferrará a un recuerdo mágico que se desovilló exactamente 50 años atrás.

El mismo día pero de 1971, con una alborada similar, la cancha de dos kilómetros dispuesta entre la playa del Thompson –a pocos metros de donde este mismo río vio nacer a esta señera entidad- y el inagotable remanso estaba lista para recibir a los 14 clubes que llegaron a Paraná para celebrar nada menos que la 133° Regata Internacional y el XIV Campeonato Argentino de Cadetes.

No había sido fácil congregar a lo más granado del deporte y sus entidades más representativas. “Que la cancha tiene una curva a la altura del Puerto”; “Que un barco puede causar una tragedia”; “Que el club posee un remanso que dificulta la llegada”, y algunos otros fútiles argumentos fueron utilizados por los dirigentes de Tigre, San Nicolás o Rosario y lo habían antepuesto durante muchos años para evitar a este segmento del río dentro de la agenda nacional y sus principales campeonatos.

Se concatenaros muchos años de intentos fatuos, y no se había podido, más allá que el club aportaba a la pléyade nacional de remeros exponentes cada vez más reconocidos. El trabajo a destajo de dirigentes como Otalora,Di Prettoro, Jaime Barba y Roberto Castoldi, que era delegado en AARa, entre otros, habrían por horadar la piedra, después de todo.

Quizá fue clave para sobreponer la resistencia la inauguración, apenas dos años antes, del Túnel Subfluvial Hernandarias, denominado así, por entonces y que implicaba un quiebre en el carácter insular de nuestra provincia y una más fácil accesibilidad a la capital provincial.

Como fuere, y gracias al esfuerzo, la insistencia y convicción de los dirigentes del Paraná Rowing Club –con el apoyo de entidades públicas y privadas y muchos amigos- cinco décadas atrás el remo local se abría paso a las adversidades y se imponía a fuerza de palazos en el agua en el concierto nacional, lugar del que nunca ya se descolgó, a pesar de algún que otro momento donde pareció retroceder sólo estaba tomando impulso para saltar más lejos.

Así llegaron decenas de remeros representando a Buenos Aires Rowing Club; Club de Regatas La Marina; Rowing Club Argentino; Rosario Rowing Club; Club Canottieri Italiani; Club de Regatas San Nicolás; Club de Regatas Hispano Argentino; Club de Regatas Santa Fe; Club de Regatas Rosario; Club de Regatas La Plata; Club de Regatas América; Club San Fernando; Club Náutico El Timón; club Náutico Hacoaj y el anfitrión; Paraná Rowing Club.

El relato de un día especial

El entrañable “cronista del Río”, el escritor Edgar Wilson, dejó para la posteridad una reseña de la jornada –pensada para un libro que no pudo concluir- y que con toda justicia replicamos aquí.

El amigo del Rowing escribió, sobre aquel mágico día de cinco décadas atrás, acerca de la que fue presentada como la “133ª Regata Internacional, para menores, novicios y la disputa del 14ª Campeonato Argentino de Cadetes” en la ciudad de Paraná.

“Los días previos generaron enorme expectativa, debido a que nuestra ciudad sería sede de tan importante certamen, por lo numeroso, consagratorio para algunos; el semillero. Los visitantes veían en Paraná un doble atractivo, al margen de ser una pista desconocida para muchos, pues por primera vez se disputaba un Campeonato Argentino. El Túnel Subfluvial llevaba apenas dos años de inaugurado y era una tentación conocerlo. “El Diario” anunciaba: “En total participarán quince clubes, lo que entraña la intervención de unos ciento cincuenta remeros”. “La regata reservada al ocho es la que provoca mayor expectativa y constituirá el broche de oro del programa”. La Comisión de Regatas del Río Paraná junto a las autoridades del P. R. C., en los días previos se encontraba preparando el evento con total diligencia. Luego de las regatas, el periodismo escrito dijo lo siguiente: “La Prensa” Tituló: “Regatas de remo en Paraná” con foto de nuestro ocho. “Un día magnífico, a pleno sol y con una temperatura de verano fue marco propicio. Un enorme público desbordó la Avenida Costanera llevando a que muchos tuvieran que seguir las pruebas desde las barrancas, poniendo un colorido poco visto hasta entonces. Locura total al finalizar la regata del ocho, aplausos, griterío. Cuando regresaron a la playa espectadores y protagonistas con caras sonrientes. Eran Campeones Argentinos, y estaba todo dicho; al bajar del bote, abrazos y palmadas”, escribió Wilson con arremangada prosa y emoción fluvial.

Este cronista de las riberas hizo un gran aporte al reservorio de nuestro deporte y nuestro río, dejando para días como el que nos convoca hoy los retoños
fieles de los días que se han ido pero que se han valido del río para depositar en las orillas de la memoria estos eternos y mágicos hechos que se arremolinan resistiendo el paso del tiempo.

El Ocho imbatible

¿Qué está viejo?... Viejo es el tiempo y aún sopla con 71 años. Y más todavía: se permite traernos la frescura de los hechos que están impresas a fuego en los pliegues de su tez clara. Su cabello blanco y sus ojos que se iluminan con el recorte del amanecer en las islas remontando la correntada de los días y lo trasladan al umbral de un bote con una fila de héroes moviéndose al unísono y con el ritmo exacto del engranaje de un reloj suizo.

“Casi todo nuestro grupo habíamos empezado a los 15 y 16 años. Parece que fue ayer que empezamos y hoy nos encontramos en el club todos, los mismos, y nos miramos reconociendo aquellos nenes que se subían a los botes. Pasaron 50 años, y pasaron remando. La ciudad siempre tuvo remo, pero a nivel recreativo. Estaba limitado a regatas intercolegiales, muy artesanales y circunscriptas a la zona. Estábamos en la secundaria. Cuando nosotros comenzamos ya estaba el Túnel y era un poco más fácil porque el traslado de embarcaciones no era sencillo, y con suerte podías ir a una regata en San Nicolás. Frente a nuestro club tenía una cancha oficial para las competencias. Algunos como el 4T o Los Grandotes sólo podían ir a una regata en El Tigre o La Plata donde le prestaban botes. Nosotros fuimos los primeros que ganamos un campeonato argentino. Hace 50 años ganamos ese campeonato pero fue la última regata que se corrió en la ciudad. Después de eso el remo tomó un poco más de impulso oficial y se volvió más intensivo con un entrenador de Rosario, con un preparador físico y nos comenzamos a integrar a nivel nacional”. El que se apoya en los recuerdos de esos días es el “Flaco” Hugo Castoldi, uno de los miembros del aquel Ocho imbatible que se llevó el título ese fin de semana de octubre de 1971.

Él mismo lo recuerda con el ahínco del inoxidable resguardado de la memoria: Pinito Freiberg, Gustavo Zuqui, El Cari Oscar Castoldi, Rubén Moreyra, Tito Magnano, Víctor Brunengo, Carlos Amaya (que hoy vive en el sur del país y que ese día ganó dos campeonatos), Hugo Castoldi y de timonel coloca a Rubén Krasuk, Raúl Tim y al “Pescado” Eduardo Castro, que era flaquito y ni pesaba en el bote. Los documentos de la época sitúan como suplente a Diego Amaya, el eximio nadador que tuvo el club.

“Si bien la ganamos desde la largada y los que venían en las seis canchas veníamos parejo y terminamos ganando por medio bote”, recuerda el “Flaco”.
Ese día se corrió el Cuatro Largo, el Doble Par, El Single y el Ocho, y de todas las regatas el Paraná Rowing Club ganó dos campeonatos, mostrando una excelente performance cuyos ecos se proyectan con los días y se vuelven inmortales.

Las autoridades de la ARA coronaron al imbatible Ocho y el club se convirtió en una fiesta que celebró hasta muy tarde la epopeya que se convertiría en una plataforma para que el PRC ganara cuatro campeonatos nacionales en los años subsiguientes.

Hoy el club se inclina en sana reverencia para estos titanes que –excepto uno- siguen con vida, aportando al crecimiento de la institución y el fortalecimiento del espíritu deportivo de este noble deporte que encontró, unos cincuenta años atrás, un mojón para afirmarse en el tiempo y aún hoy se preserva flameando los colores que cada uno lleva en el corazón y que los socios tanto agradecen.
Enhorabuena el recuerdo para aquella proeza, y aquellos quijotes.

El remo es una actividad que se forja golpeando el espíritu todos los días. Es un deporte de hombres y mujeres que se emocionan, se abrazan, recuerdan y lloran. Es un deporte que, como en la vida, hay que clavar con convicción la pala para salir rápido hacia adelante porque el tiempo, como la muerte, se aferra a tus cabellos para confundir los sueños.
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